Mi canción favorita de The Rolling Stones

Si me preguntan cuál es mi canción favorita de The Rolling Stones, sin titubear diré Paint it, black, donde el enigmático sonido del riff de cítara de Brian Jones crea una perfecta atmósfera para que la voz de Mick Jagger pida desesperadamente que “pinten todo de negro”. Pero más allá de su magia, es mi tema preferido por la forma en que llegó a mi colección.

Corría el año 1990. Un amigo trajo a casa la copia en VHS de Full Metal Jacket, la película de Kubrick que no pudimos ver en el cine por restricciones de edad. La vimos con la devoción de la que solo son capaces los adolescentes que quieren sentirse interesantes. Nos fijamos en cada detalle y nuestra intención era absorberlo todo, incluso hasta los créditos al final de la película. Fue justamente en los créditos donde el film me cautivó, debido a la canción que los acompaña. Nunca había escuchado algo así. Por la lista de sencillos de la banda sonora y entre pausa y pausa para poder leer los maldefinidos caracteres en la pantalla del televisor, llegamos a la conclusión de que se trataba de Paint it, black de The Rolling Stones. Recuerdo que no podía creer que se tratara de los Stones. Fue muy revelador que todo un clásico del rock’n’roll hubiera pasado desapercibido para mí hasta ese momento: había mucha música que descubrir pero debía buscarla activamente y no esperar a encontrármela por casualidad. Finalizada la sesión de VHS, me quedé con ganas de escuchar Pain it, black con la calidad que se merecía y no degradada desde la cinta de un VHS a través de un televisor. A partir de ahí me convertí en un auténtico cazador de canciones.

Unos días después fui a una discotienda, Archivo Musical, en el Bulevar de Sabana Grande de Caracas, y revisé uno a uno los discos de los Stones hasta que descubrí que Paint it, black estaba en el LP Aftermath de 1966. Misión cumplida, salvo por un problema: el disco era importado. Para aquel momento, en Venezuela la producción discográfica estaba protegida, por lo que la diferencia de precios entre un álbum nacional y uno importado volvía impagable al segundo, con el agravante que el catálogo de discos producidos en el país era bastante limitado en cuanto a clásicos del rock y música alternativa. ¿Encontrar en vinil hecho en Venezuela algo de R.E.M., por ejemplo? Imposible. Así como era impensable que Aftermath estuviera disponible a otro precio que no fuera de coleccionista. Y yo quería una canción, no un fetiche.

La explosión del CD acabó con ese estado de cosas pues no había producción nacional que proteger, pero todavía estaba en sus inicios y la discografía de The Rolling Stones tampoco estaba completa en compacto, por lo que mis opciones eran gastar el dinero en el Aftermath importado, olvidar el asunto o preguntarle a cada uno de mis amigos y conocidos si por casualidad tenían el disco para grabar el tema en un casete. Opté por la tercera, pero la búsqueda fue infructuosa, aunque a mis manos llegaron auténticas joyas como el Some Girls y su carátula a doble cubierta. Pasaron los meses y fui olvidándome de tener Paint it, black en mi repertorio.

Hasta que un día, caminando de nuevo por Sabana Grande por cualquier otra razón, vi que unos vendedores callejeros de discos tenían Aftermath entre su colección de clásicos en vinil usados a precio de disco nuevo pero no importado. Adquirí el LP, no sin antes completar el monto gracias a mis acompañantes del momento, que no solía tener dinero en el bolsillo como para comprarme un disco sin previo aviso. En casa, por fin escuché con toda calidad y a todo volumen Paint it, black. Desde entonces, Paint it, black ocupa un lugar de honor en la banda sonora de mi vida.

Calculo que tardé unos ocho meses entre esa tarde viendo Full Metal Jacket y el momento en que por fin pude poner la aguja sobre Aftermath. A ocho meses por cada descubrimiento, mi repertorio habría aumentado apenas 30 temas en los últimos veinte años. Pero hoy por hoy, 30 debe estar cerca del promedio que agrego mensualmente a mi cancionero, entre los temas que artistas, revistas, emisoras, portales web, amigos, contactos de Facebook y Twitter ponen disponibles para descargar. La emisora XRT de Chicago tiene un servicio donde por mensaje de texto te envían las tres últimas canciones que han puesto para que ningún tema que te guste se mantenga anónimo. Con mis viejos CDs, mi disco duro, mi ftp, Spotify, Pandora, iTunes, Amazon, YouTube, Google y Wikipedia no hay canción que se mantenga desconocida y que no esté disponible para escucharla de inmediato. Pero la inmediatez desconoce los placeres del estoicismo y al oír mis más recientes descubrimientos sé que les falta algo que tiene Paint it,black y que no es parte de la música de los Stones. Estos tiempos donde cualquier capricho se puede satisfacer de inmediato son sin duda maravillosos para un melómano y en general para cualquiera que tenga un hobbie, una actividad o profesión donde sea vital el acceso a la información. Maravillosos y todo, extraño las búsquedas como la que me llevó a Paint it, black.