Propuesta de Reingeniería para una Organización Terrorista

Sería blasfemo pretender que un organigrama indique el camino a la Verdad, pero para que el Frente Militar de Dios sea una organización realmente sana deben existir líneas comunicantes claras entre los distintos niveles de la estructura organizacional.

Actualmente, la única vía conocida para pasar de los Guerreros al Comité es no conseguir los objetivos inmediatos. Lo digo refiriéndome en específico al caso de Número Tres. Número Tres es el único miembro del Comité Central del Frente que comenzó como miembro de los Guerreros de Dios. Ello pudo suceder gracias a que su plan para detonar una bomba atada a su cuerpo en un autobús de Metrópolis fue descubierto y abortado por las autoridades, con tiempo incluso para encarcelar a Número Tres, quien desde la prisión se convirtió en el vocero más conocido del Frente Militar de Dios y con ello se ganó su puesto en el Comité. El caso de Número Tres obliga a llegar a una conclusión que espero que su Comprensión Eterna pueda perdonarme: el Frente Militar de Dios premia el fracaso, ya que solo aquellos Guerreros que no logren cumplir con sus obligaciones podrán alcanzar posiciones de liderazgo y dirección en la organización.

Por si fuera poco, si bien desde el punto de vista personal el éxito como Guerrero de Dios representa un honor invaluable, desde el punto de vista organizacional el costo de ese éxito es impagable. Cada Guerrero exitoso tiene que ser remplazado de inmediato sin que el nuevo miembro pueda recibir alguna enseñanza o experiencia de parte de aquel a quien sustituye.

Entiendo que el juego es pecado, pero siendo usted Incorruptible me atrevo a hacerle una apuesta: Si repetimos el taller de misión-visión digamos que dentro de uno, dos y cinco años, los resultados serán los mismos, porque en las condiciones actuales del Frente Militar de Dios, el aprendizaje organizacional es imposible.

Esto es muy grave, pues tras la ausencia de aprendizaje organizacional llegan tanto la imposibilidad de alcanzar las metas de la organización como la incapacidad para hacer ajustes que la adecuen a los cambios en el entorno y a los nuevos retos que se le presenten. En una organización que no aprende, la visión termina volviéndose un garabato incomprensible mientras la misión se convierte en una actividad burocrática sin sentido.

Para que este sin sentido no se instale en la organización y permita el avance imparable de los valores herejes en el mundo actual, quisiera proponerle a su Infinita Sabiduría un plan de reingeniería para el Frente Militar de Dios. El plan busca atajar los problemas de baja moral y falta de aprendizaje organizacional para que el Frente sea más efectivo en la lucha por alcanzar sus objetivos. Si su Temible Venganza me hace el honor, se lo hago llegar. Avíseme a través de los canales habituales.

Sinceramente,

Pete “el Drunker”

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