{"id":1306,"date":"2012-05-28T12:58:33","date_gmt":"2012-05-28T16:58:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.laoficinadeluis.com\/?p=1306"},"modified":"2025-05-21T11:37:09","modified_gmt":"2025-05-21T11:37:09","slug":"quijote-paul-auster","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/quijote-paul-auster\/","title":{"rendered":"El Quijote en la ciudad de cristal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(Ensayo breve sobre la presencia de El Quijote en la primera parte de la trilog\u00eda de New York de Paul Auster).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Quinn, personaje principal de <em>La ciudad de cristal<\/em>, se encuentra con <strong>Paul Auster<\/strong>, ambos conversan sobre el trabajo que el segundo est\u00e1 realizando en ese momento: un ensayo sobre el Quijote, espec\u00edficamente sobre la autor\u00eda del libro. Incr\u00e9dulo, Quinn pregunta si hay alguna duda al respecto, a lo que Auster contesta que no, \u00e9l se refiere a qui\u00e9n era <strong>Cide Hamete Benengeli<\/strong>, autor del texto en \u00e1rabe del cual <strong>Cervantes<\/strong> dice ser s\u00f3lo el editor: En <strong>Don Quijote<\/strong>, trat\u00e1ndose de un alegato contra los peligros de confundir fantas\u00eda y realidad, se hace un notable y permanente esfuerzo por asentar que el relato es completamente cierto, que lo narrado es una cr\u00f3nica ajustada fidedignamente a lo sucedido en la realidad. As\u00ed, el narrador se convierte en testigo presencial de las aventuras del Quijote, por lo que Auster concluye que el \u00fanico que pudo haber sido Cide Hamete Benengeli es el mism\u00edsimo <strong>Sancho Panza<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Auster argumenta que Sancho Panza, si bien no sab\u00eda leer ni escribir, era un narrador excepcional, con un don de palabra que ya quisi\u00e9ramos muchos, por lo que no es dif\u00edcil imaginarlo dict\u00e1ndole las aventuras del Quijote a alg\u00fan escriba, seguramente al <strong>Bachiller Sans\u00f3n Carrasco<\/strong>. Luego, Carrasco traducir\u00eda al \u00e1rabe el libro, que de alguna manera lleg\u00f3 a las manos de Cervantes. As\u00ed, el libro habr\u00eda sido el \u00faltimo e ingenioso intento de Carrasco, el Cura y el Barbero por salvar de la locura a su amigo <strong>Alonso Quijano<\/strong>, quien al leer su propia historia ser\u00eda capaz de reconocer la confusi\u00f3n en que hab\u00eda estado viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo interesante de la explicaci\u00f3n de Auster a Quinn no es el argumento, sino que <em>La ciudad de cristal<\/em> tiene esa misma estructura. <em>La ciudad de cristal<\/em> es la primera parte de <em>La trilog\u00eda de Nueva York<\/em>, libro que colocar\u00eda a Paul Auster como uno de los escritores m\u00e1s importantes de la literatura estadounidense contempor\u00e1nea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta primera parte, Paul Auster no se presenta como el escritor del libro sino como uno de sus personajes, de hecho, la historia comienza porque alguien confunde a Quinn con Paul Auster, detective privado, y el encuentro antes se\u00f1alado se da gracias a que Quinn buscaba al detective privado Auster. Incluso, Auster reconoce a Quinn, quien es escritor, pero Quinn no tiene idea de que Auster es un autor publicado. En <em>La ciudad de cristal<\/em> asistimos al destino tr\u00e1gico de Quinn, narrado gracias a la trascripci\u00f3n de un cuaderno que el mismo Quinn llevaba, una especie de diario, agenda y notas sueltas, al que Auster tiene acceso, pero debido a la culpa que siente por su posible responsabilidad en el final de Quinn, se lo entrega a otro escritor del que desconocemos su nombre. Este escritor ser\u00e1 quien le d\u00e9 forma de novela a lo escrito por Quinn asegur\u00e1ndonos, como Cervantes, que \u00e9l es un simple transcriptor y aunque est\u00e1 seguro de la veracidad de lo que leeremos, no puede dar por descontado que en las notas de Quinn haya alguna laguna o alg\u00fan dato no sujeto a la verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, nada nos impide pensar que el autor de <em>La ciudad de cristal<\/em> escribi\u00f3 la vida de Quinn para hac\u00e9rsela llegar a \u00e9ste y as\u00ed intentar que saliera del mundo de locura y autodestrucci\u00f3n en que hab\u00eda ca\u00eddo, como el Bachiller, el Barbero y el Cura intentaron una y otra vez con Quijano.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-oficina-de-luis wp-block-embed-la-oficina-de-luis\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"O2mqvM8gnm\"><a href=\"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/el-error-de-avellaneda\/\">El error de Avellaneda<\/a><\/blockquote><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"&#8220;El error de Avellaneda&#8221; &#8212; La oficina de Luis\" src=\"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/el-error-de-avellaneda\/embed\/#?secret=QcjjYJmVWh#?secret=O2mqvM8gnm\" data-secret=\"O2mqvM8gnm\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ensayo breve sobre la presencia de El Quijote en la primera parte de la trilog\u00eda de New York de Paul Auster.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"iawp_total_views":58,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-1306","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-narraciones"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1306"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5198,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1306\/revisions\/5198"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1306"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1306"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1306"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}