{"id":3258,"date":"2019-11-06T06:31:37","date_gmt":"2019-11-06T11:31:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/?p=3258"},"modified":"2024-08-03T16:46:35","modified_gmt":"2024-08-03T16:46:35","slug":"maldito-lasticon-de-gaston-virkel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/maldito-lasticon-de-gaston-virkel\/","title":{"rendered":"Maldito Lastic\u00f6n de Gast\u00f3n Virkel"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/a\/536\/9780998847788\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/41a3PCAXiiL._SX311_BO1204203200_.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3259\"\/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miami no es ciudad para poetas malditos. Es demasiado f\u00e1cil confundirlos con estudiantes universitarios intoxicados de Spring break, o con inmigrantes adinerados con problemas de autocontrol. Por eso, la reacci\u00f3n de Lastic\u00f6n cada vez que lo llaman poeta maldito es de rechazo, de desagrado, no sabemos si por ser tildado de maldito o de poeta. A\u00fan as\u00ed, Lastic\u00f6n va por Miami Beach tomando Mountain Dew casi como \u00fanico alimento, cay\u00e9ndose a golpes con el primero que le pase por al lado, teniendo encuentros sexuales tambi\u00e9n con el primero que le pase por al lado y dejando poemas en cualquier rinc\u00f3n.  <\/p>\n\n\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Gast\u00f3n Virkel<\/strong> nos entrega en <strong>Maldito Lastic\u00f6n<\/strong> (<a href=\"https:\/\/bookshop.org\/a\/536\/9780998847788\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Suburbano Ediciones, 2019<\/a>) una historia de desenfrenos, con personajes siempre caminando por la frontera entre la autodestrucci\u00f3n y la salvaci\u00f3n, indecisos entre cu\u00e1l opci\u00f3n les es m\u00e1s atractiva. Pero tambi\u00e9n Virkel nos ofrece un interesant\u00edsimo fresco de la Miami Beach de los alleys, donde se mezclan traficantes, amantes, turistas en busca de emociones extremas, homeless y despistados en una combinaci\u00f3n donde el sue\u00f1o americano se visualiza, se vive y se sufre con toda la intensidad de su oferta de fuegos artificiales. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el pr\u00f3logo del libro, Virkel nos cuenta que lleg\u00f3 a Miami en 2001, son casi 20 a\u00f1os de aguzar el o\u00eddo, porque la ciudad que nos retrata Virkel es de acentos mezclados, una ciudad donde se habla ingl\u00e9s y Spanish en cualquiera de sus variaciones y combinaciones, con los tumbaos y modismos de cuanto lugar hay entre el r\u00edo Grande y la Patagonia y entre el golfo de M\u00e9xico y la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es la poes\u00eda de Lastic\u00f6n, maldita o no, escrita en post-its y en espejos de ba\u00f1os p\u00fablicos, la que nos gu\u00eda a trav\u00e9s del recorrido que el poeta junto a su amigo-c\u00f3mplice-amante-rival \u00c1lvaro realizan por la ciudad para encontrar el negocio que les resuelva la vida. Aunque \u00c1lvaro tiene sus propios demonios que exorcizar, se deja llevar por Lastic\u00f6n, por el atractivo que le genera la aparente vocaci\u00f3n para el desastre que el otro muestra en todo momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Maldito Lastic\u00f6n naci\u00f3 como un follet\u00edn, una historia que Virkel cont\u00f3 por entregas en la revista Suburbano. Esa g\u00e9nesis hace que cada cap\u00edtulo termine muy arriba, que sea dif\u00edcil dejar de leer intrigados por cu\u00e1l ser\u00e1 el destino final de Lastic\u00f6n o, en su defecto, cu\u00e1l su \u00faltimo poema.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gast\u00f3n Virkel nos entrega una historia de desenfrenos, con personajes siempre caminando por la frontera entre la autodestrucci\u00f3n y la salvaci\u00f3n, indecisos entre cu\u00e1l opci\u00f3n les es m\u00e1s atractiva.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"iawp_total_views":2,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[27],"tags":[],"class_list":["post-3258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resenas"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3258"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3832,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3258\/revisions\/3832"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}