{"id":3835,"date":"2015-10-18T07:12:55","date_gmt":"2015-10-18T11:12:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/?p=3835"},"modified":"2025-03-26T03:07:56","modified_gmt":"2025-03-26T03:07:56","slug":"lucha-panda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/lucha-panda\/","title":{"rendered":"Lucha panda"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se conocieron en  mi casa, en una de esas reuniones imposibles salvo en lugares donde uno intenta ser parte de algo a como d\u00e9 lugar. A Manuel \u00c1ngel lo invit\u00e9 a pesar de que nos hab\u00edamos visto solo una vez, en un evento en la Embajada de Venezuela que intentaba reunir a los venezolanos del \u00e1rea metropolitana de DC, una <em>venetworking<\/em> llamaron al encuentro. Manuel se manten\u00eda algo aparte, a suficiente distancia como para no tener que participar de ninguna conversaci\u00f3n pero no tan lejos como para que se dieran cuenta de que estaba evitando el contacto. \u2018A m\u00ed tampoco se me da el networking\u2019 le coment\u00e9 y me respondi\u00f3 que no era eso, que ya se hab\u00eda dado por vencido, no le interesaba hablar de la Isla de la Fantas\u00eda, haciendo referencia a aquel programa con Ricardo Montalb\u00e1n, no s\u00e9 el t\u00edtulo original, donde la gente viajaba para cumplir un sue\u00f1o; la mayor\u00eda de las conversaciones en la reuni\u00f3n giraron en torno a Venezuela, de lo que cada uno extra\u00f1aba o le gustaba m\u00e1s del pa\u00eds, \u2018entiendo a qu\u00e9 te refieres\u2019 le dije. No recuerdo haber intercambiado otra palabra con \u00e9l, pero igual lo invit\u00e9 a la reuni\u00f3n que iba a tener en unos d\u00edas en mi casa, una parrillada que estaba organizando para celebrar que ya ten\u00eda cinco a\u00f1os en los Estados Unidos; uno termina dejando que ese tipo de fechas pasen por debajo de la mesa en medio de la obsesi\u00f3n por parecer un <em>Natural Born American Citizen<\/em>, y cuando me di cuenta de que ya iba para los cinco a\u00f1os y segu\u00eda siendo m\u00e1s caraque\u00f1o que El \u00c1vila, pens\u00e9 que ten\u00eda que festejar la fecha. No s\u00e9 por qu\u00e9 decid\u00ed invitarlo, algo vi en \u00e9l, por desgracia Katia tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Katia era una invitada leg\u00edtima. Nos conocimos en el curso de <em>English as a Second Language<\/em> y creo que nos hicimos amigos porque ten\u00edamos m\u00e1s o menos la misma edad y ambos habl\u00e1bamos tan mal ingl\u00e9s que solo nosotros nos ten\u00edamos suficiente paciencia para sentarnos un rato juntos a tomar un caf\u00e9 o un refresco y conversar sobre cualquier cosa, mientras yo me imaginaba llegando a algo m\u00e1s con ella. Terminado el ESL mantuvimos el contacto, cosa que al poco tiempo descubr\u00ed era casi un milagro en esta sociedad donde nadie parece interesado en extender las relaciones m\u00e1s all\u00e1 del contexto en que se iniciaron. Considero a Katia una amiga entra\u00f1able, quiz\u00e1s la \u00fanica amistad entra\u00f1able que puedo decir pertenece exclusivamente a mi vida en los Estados Unidos y por eso no pude dejar de sentir algo de celos cuando supe que ella y Manuel \u00c1ngel comenzaron a salir pocos d\u00edas despu\u00e9s de haberse conocido en mi casa. Algo no, sent\u00ed celos por partida doble, por la mujer con la que nunca pude lograr algo m\u00e1s y por la amiga que podr\u00eda dejar de tener tiempo para m\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando le pregunt\u00e9 al respecto, Katia me dijo que Manuel \u00c1ngel le hab\u00eda parecido tierno. Mencion\u00f3 dos cosas de las que le habl\u00f3: de los pandas del National Zoo y del cuarto de juegos del hijo de Calder. Manuel \u00c1ngel estaba obsesionado con los osos panda. Nunca hab\u00eda podido verlos, verlos bien; desde que lleg\u00f3 a Washington y comenz\u00f3 a visitar el National Zoo, para \u00e9l los pandas hab\u00edan sido apenas un par de piedras de domin\u00f3 inm\u00f3viles al fondo de la jaula. <em>Debe ser el calor<\/em>, se dec\u00eda tras cada intento fallido, hasta que decidi\u00f3 posponer para el invierno cualquier visita al zool\u00f3gico, creyendo que el fr\u00edo invernal ser\u00eda un clima m\u00e1s propicio para los osos y sus costumbres y as\u00ed tener una verdadera oportunidad de verlos aunque fuera comiendo un trozo de bamb\u00fa. Lo que Manuel \u00c1ngel no tom\u00f3 en cuenta es que nunca hab\u00eda visto a los panda en invierno porque el par de inviernos que hab\u00eda vivido los pas\u00f3 encerrado lo m\u00e1s posible, saliendo  lo m\u00ednimo necesario, ese no era su clima y con el paso de los meses entendi\u00f3 que en realidad no era solo el clima: el zool\u00f3gico, la ciudad, el pa\u00eds completo le gustaban cada vez menos, cada d\u00eda que pasaba en aquel lugar estaba m\u00e1s seguro de que no pertenec\u00eda a \u00e9l; desde el momento en que sali\u00f3 de Venezuela, Manuel \u00c1ngel se sinti\u00f3 aplanado, incluso aplastado, deseando a cada minuto volver a su pa\u00eds y recuperar lo que no sab\u00eda que perder\u00eda una vez afuera. La verdad, nunca me interes\u00e9 por la historia personal de Manuel \u00c1ngel, lo que lo hab\u00eda tra\u00eddo hasta aqu\u00ed y en qu\u00e9 condiciones se mantuvo en el pa\u00eds. Doy por descontado que tarde o temprano nos enteramos de esa parte de cada uno, pero con \u00e9l no sucedi\u00f3.<br> Manuel \u00c1ngel le pregunt\u00f3 si hab\u00eda visto los pandas, y cuando ella respondi\u00f3 que s\u00ed, \u00e9l insisti\u00f3 en que si los vio de verdad verdad o si solo hab\u00eda visto las piedras de domin\u00f3. Katia no supo qu\u00e9 responder, no ten\u00eda mayores recuerdos de osos panda activos en la jaula, as\u00ed que termin\u00f3 siendo parte del plan de Manuel \u00c1ngel: ir\u00edan en pleno invierno al zool\u00f3gico, porque en ese clima hab\u00eda m\u00e1s chance de que los pandas les mostraran toda la simpat\u00eda de la que habla la gente. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cuarto de juegos del hijo de Calder me interes\u00f3 un poco m\u00e1s. Katia volvi\u00f3 atr\u00e1s en su an\u00e9cdota y me dijo que cuando le pregunt\u00f3 a Manuel \u00c1ngel sobre sus dos sitios favoritos en Washington \u00e9l respondi\u00f3 la jaula de los pandas en el National Zoo y el cuarto de juegos del hijo de Calder. Esa primera vez que hablamos sobre Manuel \u00c1ngel ella todav\u00eda no ten\u00eda idea de qu\u00e9 lugar era ese. Un par de citas m\u00e1s tarde supo que se trataba de una sala de la National Art Gallery dedicada al artista y que debido al estilo de los m\u00f3viles y las esculturas ten\u00eda un dejo a cuarto infantil que al parecer hab\u00eda fascinado a Manuel \u00c1ngel. Y por supuesto tambi\u00e9n a Katia; en medio de mis celos de amigo desplazado y eterno pretendiente sin chance, no ve\u00eda una sensibilidad o personalidad especial en Manuel \u00c1ngel sino una pose para aprovecharse de la debilidad de Katia por aquello que le parec\u00eda tierno, una debilidad que no le conoc\u00eda y termin\u00e9 tild\u00e1ndola de gafa por haber sucumbido a lo que conclu\u00ed sin ning\u00fan indicio era una falsa sensibilidad de \u00e9l. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa reacci\u00f3n hizo que me perdiera cierta parte de la historia, aquella donde Katia comenz\u00f3 a enamorarse en la misma medida en que sab\u00eda que su relaci\u00f3n no iba a durar. Porque ella ya se tem\u00eda lo peor no se atrevi\u00f3 a hablar de futuro y \u00e9l pensaba cada vez con planes m\u00e1s concretos en regresar a su pa\u00eds. Nunca hablaron de esas expectativas diferentes y yo no se lo digo pero s\u00e9 que debieron hablar, que quiz\u00e1s esa conversaci\u00f3n era lo \u00fanico que Manuel \u00c1ngel necesitaba: \u00e9l lleg\u00f3 a Estados Unidos al parecer sin beca de estudio ni trabajo, vino a buscar algo, el futuro quiz\u00e1s, es muy probable que haya venido huyendo y si estaba planeando regresar a Venezuela era porque sinti\u00f3 que hab\u00eda fracasado y nadie es tan miserable como para invitar a otro a participar de su propio fracaso. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conforme se acercaba el invierno, Manuel \u00c1ngel se fue guardando para s\u00ed lo que en realidad estaba sintiendo, sucedi\u00e9ndole, no hablaba con nadie, con Katia apenas romp\u00eda el silencio para hablar de ver a los pandas, de la visita que har\u00eda al National Zoo en los pr\u00f3ximos d\u00edas, a veces parec\u00eda que ella continuaba incluida, a veces no. Katia hac\u00eda las de testigo silente, dejando que la situaci\u00f3n mejorara o que la cuerda terminara de romperse, porque ella sent\u00eda que no hab\u00eda nada que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cuando despu\u00e9s de unos d\u00edas sin dar se\u00f1ales de vida la llam\u00f3 para por fin ir a ver a los pandas, ella no dud\u00f3 ni un momento en ir, incluso se arregl\u00f3 como si el National Zoo fuera un caf\u00e9 de Dupont Circle. Sin embargo, apenas lo vio, algo en su mirada le dijo que aquello ser\u00eda una despedida. Casi no se dirigieron la palabra, un <em>c\u00f3mo est\u00e1s, qu\u00e9 has hecho<\/em> m\u00e1s por norma social que por verdadero inter\u00e9s, si ella esperaba alg\u00fan anhelo de parte de \u00e9l, la ida desde su peque\u00f1o apartamento de Georgetown hasta el National Zoo fue suficiente para enterrar cualquier expectativa. Se dispuso a acudir a esa especie de rito funerario de su relaci\u00f3n y de la aventura de Manuel \u00c1ngel en los Estados Unidos. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda fr\u00edo, incluso ella lo resinti\u00f3, pero eso no disminuy\u00f3 el entusiasmo de Manuel \u00c1ngel. Caminaba r\u00e1pido, la dej\u00f3 atr\u00e1s un par de veces, Katia apret\u00f3 el paso, pero a la tercera  \u00e9l esper\u00f3 por ella e intent\u00f3 abrazarla. No pod\u00eda mantenerse caminando con su brazo alrededor de ella por m\u00e1s de dos pasos, sin embargo insist\u00eda, durante otros dos pasos se met\u00eda las manos enguantadas en los bolsillos del abrigo y volv\u00eda a posar su brazo sobre los hombros de Katia. Estuvo realmente fr\u00edo el d\u00eda, dice como un comentario al margen Katia, e imagino que para ella que es rusa aquello no tuvo mayor importancia, tal vez lleg\u00f3 a confundir las brazadas de Manuel \u00c1ngel, pero yo s\u00e9 lo que sent\u00eda \u00e9l, que somos caribe\u00f1os, temperatura constante por encima de los 25 grados cent\u00edgrados, temperatura en los <em>eighties<\/em> todo el a\u00f1o. Ella olvid\u00f3 ese detalle y en el fr\u00edo que sent\u00eda \u00e9l ella solo vio incomodidad, duda, arrepentimiento, pens\u00f3 que la estaba abrazando por obligaci\u00f3n y que por eso se desdec\u00eda, supongo que es posible, habr\u00eda que poder ver a trav\u00e9s del abrigo, del su\u00e9ter, de la camisa y de la franelilla para saber si la piel de gallina se mantiene y entonces decir que s\u00ed, se trata de temor o incomodidad y a\u00fan as\u00ed ser\u00eda dif\u00edcil determinar cu\u00e1ndo termin\u00f3 el fr\u00edo y cu\u00e1ndo comenz\u00f3 la frialdad. Pero ella dice que lo intuy\u00f3 desde el principio, que caminaban hacia los pandas a modo de despedida. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando estaban a punto de llegar \u00e9l supo que lo hab\u00edan hecho en el momento preciso, el primer rugido lo hizo acelerar el paso y tom\u00f3 de la mano a Katia para que ella hiciera lo mismo. A rastras lleg\u00f3 Katia al borde de la jaula, oyendo rugidos que Manuel \u00c1ngel celebraba a\u00fan sin saber a qu\u00e9 se deb\u00edan. Fue entonces cuando ella pudo verlos con sus caras de ladrones arrepentidos, uno encima del otro, el de arriba usaba su peso para inmovilizar al otro que intentaba zafarse, luchando, rugiendo, intentando morder, torpes y h\u00e1biles a la vez, como peleadores de sumo, aunque el sumo sea de Jap\u00f3n, aclara Katia como si fuera importante que constara en actas. La lucha dur\u00f3 minutos, largu\u00edsimos minutos que ambos disfrutaron y que por momentos los hizo olvidar cualquier otra cosa que tuvieran en sus cabezas. Mientras los ve\u00edan, \u00e9l la abraz\u00f3 desde atr\u00e1s, otro abrazo de oso, fue como si estuviera luchando por quedarse con ella, junto a ella, hasta que los pandas terminaron, sin un claro triunfador, simplemente dejaron de luchar y se fueron cada uno por su lado a comer bamb\u00fa, y \u00e9l la solt\u00f3 y siguieron, no cada uno por su lado, al menos no en ese momento, se sintieron pandas y la lucha panda termina as\u00ed, \u00e9l la dej\u00f3 en su casa y se despidieron como si fueran a verse en un par de d\u00edas pero no se vieron nunca m\u00e1s, \u00e9l volvi\u00f3 a Venezuela unos d\u00edas despu\u00e9s, regres\u00f3 sin despedirse de nadie, sin dejar ninguna se\u00f1a donde contactarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A petici\u00f3n de ella, por alg\u00fan tiempo intent\u00e9 dar con el paradero de Manuel \u00c1ngel, pero me fue imposible. Dej\u00e9 de hacerlo apenas sent\u00ed que Katia hab\u00eda perdido inter\u00e9s; para qu\u00e9 tentar yo al deseo. De vez en cuando tiene reca\u00eddas, se guarda muchos de sus sentimientos y yo solo tengo los detalles del comienzo y del final de la relaci\u00f3n. Con eso me sobra, hay luchas que es mejor dar sin toda la informaci\u00f3n. Y ah\u00ed estoy, listo para ser oreja, para ser hombro, queriendo ser mucho m\u00e1s, pero yo tambi\u00e9n peleo como los pandas; cuando ella ya no me necesita me quedo esperando, inm\u00f3vil, distra\u00eddo, no s\u00e9 por qu\u00e9, o tal vez s\u00ed, es mi segunda personalidad, mi personalidad ESL la llamo, lo que me impide dar el paso; intento decir la palabra certera y salen de mi boca argumentos y sentimientos casi infantiles, me siento rid\u00edculo y prefiero callar; desde que llegu\u00e9 a este pa\u00eds frente a cualquier persona, sin previo aviso, sin poder evitarlo, de pronto me quedo sin palabras. Pero es con Katia con quien realmente duele. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfHas visto a los osos panda de verdad verdad?<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"iawp_total_views":1,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3835","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-narraciones"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3835","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3835"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3835\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5151,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3835\/revisions\/5151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3835"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3835"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.laoficinadeluis.com\/noviembre\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3835"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}