Todo aquel que haya visto aunque sea un capítulo de X Files, Expedientes Secretos como se llamó en español, sabe que tanto el agente especial Fox Mulder como la agente especial Dana Scully son piezas indispensables de la serie. Imaginar una nueva versión de X Files sin la presencia de Mulder o de Scully es simplemente imaginar otra cosa. Pero cuando los productores decidieron hacer una nueva versión de la serie, al parecer Mulder les pareció doblemente más indispensable que Scully, a juzgar por lo que les ofrecieron en salario a David Duchovny y a Gillian Anderson. Anderson reveló en recientes entrevistas que le ofrecieron poco menos de la mitad de lo que le pagarían a Duchovny. Debemos creer que estos productores querían hacer la serie y estaban seguros de que un reboot, como le dicen, será un gran éxito, y sin embargo corrieron el riesgo de que el proyecto se cayera desde el principio al ofender a Anderson con semejante diferencia en la oferta salarial respecto a su contraparte. ¿Estos señores se estaban ahorrando unos reales? No lo creo. Simplemente actuaron como siempre actúan, desde una visión del mundo en que los hombres ganan más que las mujeres, incluso en un proyecto como este, donde la importancia del papel femenino es exactamente igual que la del papel masculino.
Con las protestas y amenazas de boicot al Óscar por la notoria ausencia de nominados de raza negra hay mucha gente que bien pudiera ser productor del nuevo X Files. Algunos han dicho que los que protestan tienen tiempo sin hacer nada bueno, por lo tanto estarían guiados por la envidia; otros han dicho que los no nominados deben tener paciencia, que ya les llegará el turno, como si estuvieran hablando no de un grupo racial completo que de paso pertenece a esa industria desde el comienzo, sino de un grupo de adolescentes reclamando que no pueden entrar en una discoteca; e incluso hay quien ha dicho que esta petición de más nominados negros es racismo hacia los blancos, como si los actores blancos nominados estuvieran sometidos a un sistema que los juzga y mide con un tamiz completamente distinto y desfavorable. La Academia reaccionó de inmediato tratando de arreglar la subrepresentación de minorías en sus filas, pero para estos voceros del privilegio se trata básicamente de un intento de aguarle la fiesta a los nominados e incluso el gesto de la Academia podría parecerles completamente innecesario, porque según ellos al parecer el proceso de selección de los nominados no tiene sesgos de ningún tipo, a pesar de llevarse a cabo en una sociedad donde ese tipo de sesgos están a la orden del día en todos los ámbitos.
Es lo difícil de luchar contra los privilegios. Los privilegiados suelen no sentirse como tales y así siempre surgen enemigos inesperados, gente que se sorprende, se ofende y se siente agredida porque se señala como privilegiado a un grupo al cual pertenecen. Es también lo arrecho de los privilegios, lo difícil que es para sus beneficiarios leer el mundo desde fuera del privilegio, actuar sin los parámetros aprendidos en el privilegio y entrar en empatía con aquellos que no reciben los beneficios del privilegio. Así, agredidos porque no se sienten privilegiados, son incapaces de entender a los que denuncian el privilegio.
