Varsovia, de Pedro Medina León

Varsovia-TapaEl Comanche está retirado y al borde tanto de la bancarrota como de recaer en sus múltiples adicciones, pero el asesinato de una prostituta en Miami Beach, el cual comienza a investigar pues la víctima era la mejor amiga de su actual pareja, pareciera llevarlo de regreso a su antiguo oficio de detective privado. En Varsovia (2017, editorial Sudaquia), Pedro Medina León se vale del asesinato de Kina para hacernos un recorrido por una Miami Beach ajena a las guías turísticas. La Miami Beach de Medina León y El Comanche es la de las deshoras y los callejones, de los lugares que los turistas no visitan porque no se atreverían a entrar. La Miami Beach de Varsovia no está iluminada ni por el sol ni por los anuncios de neón; es una Miami Beach oscura, llena de personajes al margen; de inmigrantes que llegaron pensando en hacerse millonarios y que ahora se conforman con sueldo mínimo, con trabajo estable o con papeles; de gente obligada a hacer caja en las últimas horas de la madrugada o a pasar horas en la barra o en la esquina para levantar clientes; de dealers, de delincuentes, de tipos peligrosos y también, por supuesto, de empresarios y hombres de negocios sucios o que coquetean con la ilegalidad.

El Comanche se mueve cómodo por esos ambientes, guiado principalmente por un oído que le permite mimetizarse con todos los diferentes orígenes en un Miami que así como “no tiene un solo plato propio”, también le pertenecen todos los acentos. El habla de Miami, ese resultado de la mezcla del español de toda Latinoamérica con Spanglishes e ingleses bien y mal pronunciados, está maravillosamente retratada (o deberíamos decir grabada) en las páginas del libro. Medina León maneja con maestría los distintos registros que se encuentran a diario en Miami y un personaje como El Comanche, obligado a prestar atención a cada uno de esos registros, le permite lucirse a su creador.

A lo largo de Varsovia, así como los datos que podrían llevar al Comanche a desenmascarar al asesino, también vamos descubriendo aspectos de la vida pasada del Comanche y de sus planes inmediatos, lo cual hace pensar que Medina León volverá sobre su personaje, sospecha que se acrecienta con un guiño que el escritor le hace a sus lectores reincidentes al incorporar un asunto que en su anterior novela, Lado B, quedó pendiente y que El Comanche podría en el futuro ayudar a resolver. Medina León está llenando su obra de referencias cruzadas, haciendo uso de sus anteriores trabajos así como de publicaciones apócrifas, que con la aparición de nuevos relatos y novelas, con El Comanche o sin él, van a ir conformando un entramado cada vez más rico. Varsovia es una excelente primera presentación en sociedad del Comanche, y creo que no serán pocos los lectores que, como yo, quedarán a la espera de los nuevos casos del detective privado sacado de su retiro.

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