-¿Qué es el destino, papá?
De inmediato una fecha llenó los recuerdos del padre: el 14 de octubre de 2003. Fue al estadio con la que creía la emoción de casi 100 años de espera. Vestido de suéter gris, celebró el paso de los innings y la victoria cada vez más cerca, hasta que llegó la fatídica octava entrada. Y cuando el batazo salió altísimo en su dirección, intentó por todos los medios hacerse del souvenir, pero no lo logró, le faltó brazos y ni siquiera pudo tocar la pelota como Steve Bartman sí lo hizo. Entonces, respondió:
-Dos asientos.
