El desierto de Atacama es el mejor lugar del planeta para ver las estrellas, detalle quizás suficiente para esperar un aliento de ciencia ficción en la obra de la escritora chilena, Nona Fernández, sobre todo al leer que tiene títulos como Space Invaders, Voyager, La Dimensión Desconocida, Chilean Electric, que sugieren ese aliento y sin duda que lo hay, pero la propuesta de Fernández está más en Atacama que en las estrellas, como si hubiera cambiado el orden de los factores: si alguien está mirando hacia acá desde las estrellas, el lugar de la Tierra que vería con mayor claridad sería el desierto de Atacama.

Fernández recorre la historia chilena, tanto la más lejana como la más reciente, en especial la muy cercana de la que ha sido testigo y parte, con una mirada íntima pero de sorpresa, con absoluto dominio y conocimiento pero dudando sobre la veracidad hasta de lo que tiene absoluta certeza. En Space Invaders, el juego de video, de moda en la época, sirve de metáfora del plan de la dictadura; un recuerdo de su abuela que no puede ser cierto es el hecho que desencadena Chilean Electric; la expedición de las naves gemelas Voyager le da título al ensayo novelístico pues guía el recorrido por la memoria reciente chilena, histórica y personal, y sus intentos por preservarla; los episodios de la ya mítica serie de televisión La Dimensión Desconocida, le dan título a su novela a la vez que son la estructura narrativa de las historias que la componen, tomadas del testimonio de Andrés Valenzuela Morales; aquí he tratado de imaginar el efecto que tuvo en sus conocidos si Fernández llegó a contarles sobre el proyecto en el que estaba trabajando y que se convertiría en La Dimensión Desconocida, a lo mínimo deben haberlo catalogado de arriesgado.
La pluma poderosa, certera y empática de Fernández, es reveladora y quedamos convencidos de que en efecto los sistemas opresores y totalitarios generan una realidad paralela que para entenderla hay que hurgar no en los conceptos de la política o la historia sino en los de la ficción especulativa.
Pero no conforme, Fernández recorre Chile atando cabos y creando vasos conductores: la historia de Space Invaders aparece como una de las anécdotas de La Dimensión Desconocida, los recuerdos de Chilean Electric vuelven en Voyager, porque la capacidad de saltar de una a otra es requisito indispensable de toda realidad paralela.

Novelas tanto históricas como autobiográficas, son sin embargo de ficción pura, en perfecta urdimbre porque en sistemas tan empeñados en hacer dudar del pensamiento y la percepción propia, no es que la realidad imite la ficción, es que se funden hasta que simplemente no se pueden diferenciar. En Voyager lo hacen como agujero negro que lo concentra todo hasta que de tan juntas desaparecen las versiones inconvenientes de la historia, en La Dimensión Desconocida desaparecen en la repetición, en un deja vu que confunde, que desorienta.
De vuelta en el desierto de Atacama, en medio de un homenaje a un grupo de víctimas de la Caravana de la Muerte, recordando que mirar a las estrellas es siempre un viaje al pasado, Nona Fernández nos dice que para esto es que hay que escribir.
