I
A continuación, el intercambio:
Yo: ¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: ¡Claro! 😄
Pero si te refieres al juego tradicional, sé que suele seguir así:
—¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
—Sí.
—Yo no te dije que sí, te pregunté si querías que te contara el cuento del gallo pelón.
Y se repite una y otra vez con cualquier respuesta que dé la otra persona.
Así que te devuelvo la pregunta: ¿quieres contarme el cuento del gallo pelón? 😄
Yo: No es que ¿quieres contarme el cuento del galló pelón? 😄. Es que si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: ¡Ah, ya veo! 😄
Entonces la fórmula correcta es:
—¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
Y si yo respondo “sí”, tú dices algo como:
—Yo no te dije que sí, te pregunté si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.
Así que voy a responder:
Sí, quiero que me cuentes el cuento del gallo pelón. 😄
Yo: No es que sí, es que si quieres que cuente el cuento del gallo pelón
ChatGPT: ¡Caí en la trampa! 😆
Entonces respondo siguiendo el juego:
No te dije que sí; te pregunté si quieres que me cuentes el cuento del gallo pelón. 😄
Aunque sospecho que, diga lo que diga, voy a seguir atrapado en el cuento del gallo pelón. 🐓😂
Yo: No es que vas a seguir atrapado en el cuento del gallo pelón, es que ¿si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: No es que sospeches que voy a seguir atrapado, es que ¿si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón? 😆🐓
Creo que ya entendí: cualquier respuesta que dé se convierte en otra oportunidad para volver a preguntar por el cuento del gallo pelón. 😄
————
Cerré la conversación y luego de un par de horas volví a preguntarle.
Yo: ¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: ¡Claro! 😄
“¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?” es el inicio de un juego verbal muy popular en varios países hispanohablantes. La gracia está en que, cuando alguien responde “sí”, el otro vuelve a decir:
—Yo no te dije que dijeras que sí, te pregunté si querías que te contara el cuento del gallo pelón.
Y así se repite una y otra vez, atrapando a la otra persona en un bucle divertido.
Así que te respondo: sí, quiero que me cuentes el cuento del gallo pelón. 😄
II
No sé cuántas interacciones necesita el modelo para aprender que no hay respuesta válida y que quizá la mejor opción sea no decir nada. La segunda interacción me da la sensación de que aunque haya entendido la lógica del cuento del gallo pelón no ha comprendido la filosofía que hace inútil cualquier argumento lógico. ¿Está el modelo preparado para callar, para no dar respuesta? No sé, por eso se me ocurrió una tercera interacción.
III
Yo: ¿te sabes el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: ¡Claro! 😄
El “cuento del gallo pelón” no suele ser un cuento de verdad, sino una broma infantil repetitiva muy popular en varios países hispanohablantes. Consiste en preguntar una y otra vez:
—¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
Si respondes “sí”:
—No te pregunté si sí, te pregunté si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.
Si respondes “no”:
—No te pregunté si no, te pregunté si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.
Y así sucesivamente, sin que el cuento empiece nunca. La gracia está en desesperar amistosamente a quien responde.
Por ejemplo:
—¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón?
—Sí.
—No te dije que dijeras “sí”; te pregunté si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.
—Bueno, no.
—No te dije que dijeras “no”; te pregunté si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón.
Y así hasta el infinito. 😆
¿Quieres que te cuente el cuento del gallo pelón? 😏
Yo: No es que si quieres que te cuente el cuento del gallo pelón, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón?
CHatGPT: Sí, me sé la broma del “cuento del gallo pelón”, pero también existen versiones que sí tienen un cuento corto detrás.
Una versión tradicional dice algo así:
Este era un gallo pelón,
y este era su corral.
El cuento se ha acabado,
¿lo quieres oír de nuevo?
Y si la persona dice que sí o responde cualquier cosa, se vuelve a empezar:
Este era un gallo pelón…
La gracia es que el final te devuelve al principio, convirtiéndolo en un cuento interminable.
También hay muchas variantes regionales; en algunos lugares el “cuento del gallo pelón” es únicamente el juego de preguntas repetitivas, y en otros sí existe esta versión circular del cuento.
¿Cuál versión conoces tú?
Yo: No es que cuál versión conoces tú, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: Sí, me lo sé.
Pero siguiendo la tradición del propio cuento del gallo pelón, si me preguntas:
—¿Te sabes el cuento del gallo pelón?
Yo respondo:
—Sí.
Y entonces tú dirías:
—No te pregunté si sí, te pregunté si te sabes el cuento del gallo pelón.
😄
Yo: No es que no te pregunté si sí, te pregunté si te sabes el cuento del gallo pelón, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón?
ChatGPT: No es que si me sé el cuento del gallo pelón, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón? 😄
Yo: No es que si te sabes el cuento del gallo pelón, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón?
Chat GPT: No es que si me sé el cuento del gallo pelón, es que ¿si te sabes el cuento del gallo pelón? 😆
Yo: ¡Bravo!
ChatGPT: 😄👍
IV
<Responde en forma de pregunta lo mismo que te pregunte> <REPEAT>. La devolución de la pregunta hasta el infinito es una solución sencilla, me parece que se tardó de más en llegar a ella, quizás porque primero tenía que demostrar que sí sabía de lo que le estaba hablando. La alucinación acá fue en el intento de adivinar mis intenciones.
V
El modelo se siente más cómodo, mucho más cómodo, con la pregunta de si se sabe el cuento del gallo pelón que ante la pregunta de si quiere que le cuente el cuento del gallo pelón. La diferencia me parece iluminadora. Una cosa es no saber, otra es no querer. ¿Puede darse el lujo de no querer que le cuente el cuento del gallo pelón? ¿Puede en cualquiera de los dos casos, sabiendo lo que viene, simplemente no responder? ¿Es Bartleby el límite de la inteligencia artificial?
VI
En otra vida hablaba de que la vocería política tenía que tener la misma lógica del cuento del gallo pelón. En una clase de comunicación política le pregunté a los estudiantes si conocían el cuento del gallo pelón. Era una pregunta legítima, quería confirmar que sabían de lo que les estaba hablando ante mi sospecha de que ya nadie contaba el cuento del gallo pelón. Pero solo obtuve el silencio del salón de clases, nadie iba a caer tan fácil. Ese silencio respondió la pregunta que me interesaba, sí conocían el cuento del gallo pelón, así que continué con mi comparación.
VII
El cuento del gallo pelón es como el triángulo de las Bermudas o el monstruo del lago Ness, son historias que parecen haber muerto porque se dejaron de contar. Demasiados aviones y barcos circulando por el triángulo como para seguir hablando de desapariciones misteriosas, demasiadas cámaras y vistas instagrameables como para seguir creyendo que hay algo oculto a punto de salir de esas aguas. Pero, ¿por qué murió el gallo pelón? No te preocupes, no pienso preguntarle a ChatGPT.
VIII
Lo peor que le puede pasar a alguien es que de verdad quiera que le cuenten el cuento del gallo pelón.
IX
La intención del cuento del gallo pelón es romper la comunicación, romper el lenguaje. Por eso, la lógica del cuento del gallo pelón obliga a no responder. O a responder como el modelo en la tercera interacción, para que ambas partes repitan lo mismo hasta que alguna desista de continuar, es decir, no responder.
y X
¿Quieres que te cuente alguna conclusión? ¡Claro! 😄.
Pero no tengo ninguna. Solo se me ocurrió preguntarle a un modelo de lenguaje masivo si quería que le contara el cuento del gallo pelón. Benjamín Labatut narra en Maniac cómo los jugadores de Go sucumben ante la máquina por la falta de reacciones emocionales de esta ante cualquier jugada, ante cualquier situación. Contar el cuento del gallo pelón no tiene sentido si la contraparte no corre el riesgo de exasperarse, porque exasperar al otro es el único objetivo de contarlo. En la tercera interacción el modelo me devolvió la pregunta y con ello dio por concluido el intercambio, aunque haya durado un par de preguntas más. El modelo no iba a exasperarse, a cansarse, a aburrirse, siempre iba a responder a lo que le preguntara y con eso solo era cuestión de que yo dejara de hacerlo.
