Haters gonna hate y tu equipo está eliminado

Hace cuatro años escribí sobre mi amigo G. que publicó y borró un estatus en Facabook luego de sentirse realmente ofendido y atacado por los comentarios y burlas de sus contactos tras la eliminación de Italia en el Mundial Suráfrica 2010. En este Mundial, G. volvió a escribir algo, pero menos vehemente, quizás porque son cuatro años más y uno deja de pararle a ciertas cosas, quizás porque ya comenzamos a acostumbrarnos a que Italia quede fuera en primera ronda y para qué burlarse, quizás porque Italia fue eliminada en medio del escándalo y la vorágine mediática del mordisco de Luis Suárez y los comentarios hirientes y los ataques de teclado se dirigieron a otros.
Mi amigo J.J. escribió en su timeline lo orgulloso que está de su país y de su selección y que se siente muy dolido y sorprendido por las expresiones antiuruguayas que afloraron en este Mundial. Creo que J.J. no tendrá que borrar su estatus porque al contrario de G. él no contratacó, simplemente se mostró decepcionado y triste. Podría decir que el blanco de burlas, mofas y chistes rayando en lo cruel, así como los insultos y ataques directos, para este mundial pasó de los fanáticos de Italia a los fanáticos de Uruguay, solo que también leí el estatus de mi amiga C. quejándose de lo mismo tras la eliminación de España y creo que mi amigo A. no tuvo que escribir lo mismo sobre Portugal porque la antimpatía que genera Cristiano Ronaldo ha concentrado en su figura los ataques y burlas crueles que de otra forma me temo estarían dirigidos a toda la selección y al país y entonces los amigos portugueses se unirían a este coro de sorpresa, indignación y decepción.
Pero ya no son incidentes aislados y no distan mucho de todas esas palizas colectivas que han recibido, con razón o sin ellas, figuras tristemente célebres desde incluso antes de la masiva adopción de los social media. “Haters gonna hate” suelen escribir gurúes y consejeros a modo de refuerzo para el trabajo creativo, que en esta época se ve constantemente atacado y hostigado por la virulencia de críticos y supuestos fans. “Hatters gonna hate” debería ser también una especie de fórmula de chequeo antes de darse una vuelta por las redes luego de los eventos que nos son más caros.

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