Hay biografías que no parecen sacadas de este mundo y por eso tampoco parecieran caber en la ficción. Nona Fernández sabe bien de esto y por eso el título de su más reciente novela, Marciano, encaja perfectamente en un proyecto literario que gira en torno a esa idea (ya hablé de ello en una oportunidad) y además se trata de uno los tantos nombres y sobrenombres que ha recibido Mauricio Hernández Norambuena, guerrillero urbano chileno que se hizo célebre por participar en el fallido atentado a Augusto Pinochet y por su escape de una prisión de alta seguridad en la que cumplía condena por el asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro del hijo del propietario del diario El Mercurio.
La novela/memoria/crónica está escrita a raíz de la serie de encuentros que la autora sostuvo con Hernández Norambuena en la cárcel, a la que el “capitán Ramiro” fue devuelto luego de haber sido apresado en Brasil por otro secuestro y luego de pasar casi veinte años en varias cárceles brasileñas. Las conversaciones se mezclan con testimonios de otros testigos y protagonistas de los distintos eventos y momentos en la vida de Hernández y con la ficción producto de los recuerdos del propio Hernández, que de haber pasado los últimos cuarenta años de su vida encerrado y a sabiendas de que todavía le esperan otros veinte en prisión ya no puede estar demasiado seguro de si sus recuerdos han transformado la realidad de lo vivido. Precisamente por eso, su obsesión por mantener los detalles frescos y fidedignos es clave para que Marciano sea un relato que se pasee con facilidad por tantas vidas y tantos años.
La mirada de Fernández se involucra para compartir esa especie de irrealidad, de realidad paralela que produce el conocer la versión de hechos que ella vivió de otra manera por la simple razón de que no era la protagonista, no era ella quien estaba intentando torcer el curso de la historia.
Esas realidades superpuestas confluyen en un final no abierto sino de múltiples posibilidades que resulta contundente y conmovedor. El Chile que Nona Fernández está reconstruyendo con sus libros es un relato deslumbrante, duro, maravilloso y espeluznante que hay que leer y releer.

