Toni Morrison decía que comenzó a escribir porque no encontraba el libro que quería leer y aquello terminó convertido en una especie de aforismo motivacional para jóvenes escritores: si no encuentras la historia que quieres leer, escríbela. Morrison hablaba de eso en el contexto de darle voz a las minorías sin representación adecuada en la literatura (específicamente la estadounidense), apuntando a la necesidad de que esas minorías tomaran la pluma para adueñarse de sus historias y contarlas en su propia voz. Por eso, para ella era retórica y conocía bien la respuesta a una pregunta que suelo hacerme como ejercicio: ¿cuánto hay que leer para tener al menos cierta seguridad de que la historia que me gustaría leer no ha sido escrita?
Lo expreso y me doy cuenta de que el ejercicio lo hago por una afinidad específica con la primera parte de la premisa de Morrison. En mi forma de leer siempre hay algo de búsqueda de las historias que quiero escribir, aun cuando esas historias todavía no estén claras o definidas. Leo a sabiendas de que las historias tarde o temprano aparecerán. La necesidad de contarlas llega no necesariamente porque esté seguro de que no han sido escritas todavía sino porque ya han conseguido una forma tan definida que no pueden seguir existiendo solo en lecturas e ideas y necesitan habitar su propio espacio. Así, en efecto, contar no es otra cosa que apropiarse de la historia para darle voz.
En un evento reciente del cual yo era parte del panel, nos preguntaron qué uso o rol le estábamos dando a la inteligencia artificial en nuestro trabajo creativo. Mi postura personal es en términos de mi propio proceso, donde la investigación y la edición son parte inseparables de la apropiación de la historia para darle voz, porque en la forma en que trabajo la investigación y la edición son siempre creativas, están generando constantemente elementos nuevos, brindando puntos de vista y soluciones que no se me habían ocurrido y a las que no habría llegado de otra manera. Externalizar esas actividades no lo percibo como un apoyo a la creación sino como un desprendimiento de esta.
En mi intervención previa a la ronda de preguntas, hablé del aforismo de Morrison, pero después no lo asocié a la pregunta sobre los modelos de lenguaje a gran escala. Al poco tiempo de terminado el evento hice el ejercicio de costumbre, me pregunté «¿cuánto hay que leer para tener al menos cierta seguridad de que la historia que me gustaría leer no ha sido escrita?», pero utilicé la inteligencia artificial para obtener una respuesta y lo que me entregó fue una serie de pasos prácticos y razonables a tomar para comprobar que la historia que quiero escribir no ha sido escrita. El modelo terminó ofreciéndose a hacer una búsqueda de obras similares si le doy una o dos frases con la premisa de la historia.
Esto fue lo que me dijo:
Si te refieres a cuánto leer para asegurarte de que la historia que quieres escribir no ha sido ya escrita (es decir, para comprobar originalidad/evitar duplicados), sigue estos pasos prácticos y razonables:
- Define la esencia de tu historia
- Premisa corta (1–2 frases): qué sucede y por qué es interesante.
- Elementos distintivos: género, época, tono, conflicto principal, personajes clave, giros específicos.
- Búsqueda inicial amplia (1–2 horas)
- Busca términos clave de la premisa en motores de búsqueda, foros de lectores, y sitios de reseñas (p. ej., Google, Goodreads).
- Revisa sinopsis y primeras opiniones de las obras que aparezcan.
- Revisión de obras cercanas (3–6 horas por título relevante)
- Lee sinopsis completas, reseñas detalladas y, si es posible, las primeras 10–20 páginas o el índice.
- Si una obra comparte la misma premisa y desarrollo principal, considera que tu idea no es única; busca cómo diferenciarla.
- Comprobación en fuentes especializadas (2–4 horas)
- Catálogos de bibliotecas, bases de datos editoriales y tiendas (ISBN, fichas editoriales).
- Para temáticas populares: busca en listas de bestsellers y en obras recientes (últimos 5–10 años).
- Lectura profunda sólo si hay coincidencias fuertes
- Si encuentras un libro con premisa muy similar, lee más a fondo (capítulos clave) para comparar tratamiento, personajes y giros (5–20+ horas según necesidad).
- Regla práctica rápida
- Para una comprobación razonable: 1–2 horas de búsqueda general + lectura de 1–3 obras relevantes (sinopsis detalladas y primeras 10–20 páginas). Si ninguna coincide en los elementos distintivos, puedes considerar tu historia lo suficientemente original para desarrollar.
- Diferenciar versus originalidad absoluta
- Es raro inventar un concepto totalmente nuevo; enfócate en cómo cuentas la historia: voz, personajes, estructura y detalles únicos hacen que una premisa familiar sea original.
Si quieres, dime en 1–2 frases la premisa de tu historia y hago una búsqueda rápida de obras similares y te doy una valoración concreta.
(Invocando sugerencias de búsqueda relacionadas…)
Es probable que alguien al leer esto critique mi prompt y quizás tengan razón, si por ejemplo hubiera orientado la instrucción hacia el significado de qué es lo que no encuentro cuando leo, la respuesta habría sido diferente. Quizás la respuesta habría sido «si no encuentras la historia que quieres leer, entonces escríbela». Después de todo, contar siempre es contarse, no encontrar las historias que quieres leer es no encontrarte y a eso es exactamente a lo que apuntaba Morrison. Lee para encontrarte y si no te encuentras al leer escribe para que otros se encuentren al encontrarte.
