El boom por venir

Para el número de septiembre de 2012 de la revista contratiempo, escribí este artículo sobre los programas de posgrado de escritura creativa en español existentes en ese momento en Estados Unidos y hacía un pronóstico que creo que todavía no se ha cumplido. Por eso, comparto el artículo tal como salió publicado.

El boom por venir: Programas de escritura creativa en español en Estados Unidos

De los arquetipos de escritores quizás el más popular sea el del escritor aventurero, perfil perfectamente encarnado por Ernest Hemingway, el ejemplo más recurrido de los autores que utilizaron sus emocionantes y vertiginosas vidas como motivo o germen principal de sus obras. Jorge Luis Borges, por otro lado, es el escritor de biblioteca por antonomasia; autores que crean su visión del mundo y de la vida bajo el cobijo de sus continuas e innumerables lecturas. Pero el negocio editorial es insaciable y exige nove­dades casi a diario. Hoy por hoy, los editores no suelen estar dispuestos a esperar por un escritor y son muy pocos los escritores que pueden darse el lujo de que su próximo libro lo dicte su estilo o su experiencia de vida.

El mercado del libro en Estados Unidos en 2011 alcanzó los 27 mil 200 millones de dólares y se calcula que ese mismo año circularon unos 3 millones de números ISBN, el número de identificación de la edición de un libro (sin to­mar en cuenta que hay debate sobre si un libro electrónico necesita distintos ISBN por cada aparato para el que es lanzado, cosa a la que muchos editores se niegan). Bowker, la agencia que administra los ISBN en el país, reporta que el año pasado se publicaron más de 347 mil títulos nuevos. 

Por si fuera poco, el escritor y el lector bi­lingüe o en español puede poner su mirada en otro mercado importante. Según la Federación de Gremios de Editores de España, la industria del libro española facturó 2 mil 722 millones de euros y vendió 286 millones de libros en el mer­cado interno en 2011, cifras que si bien repre­sentan un decrecimiento respecto de años ante­riores, siguen reflejando un negocio de enormes magnitudes. La misma Federación anuncia que en el primer semestre de 2012 se publicaron en España más de 46 mil 600 títulos, bien en for­mato impreso, digital u otros. Si a esos números se le suman los de México, Argentina, Colombia y demás países latinoamericanos, el retrato que obtendremos es el de una industria ávida y ne­cesitada de su materia prima: nuevos títulos. 

Hay muchos libros que escribir y enseñar a hacerlo es también un buen negocio. Por eso, hoy en día el arquetipo de escritor más fácil de encontrarse no es el del escritor aventurero o el de biblioteca sino el del escritor universitario. 

El autor de la actualidad suele ser un escri­tor que junto a los títulos de sus publicaciones coloca el nombre de la universidad donde cursó su Master en Escritura Creativa (en inglés: MFA in Creative Writing), diploma que se obtiene al ritmo de talleres literarios que son materias a cursar por sus respectivos créditos. El escritor universitario se forma en el arte de escribir leyendo y siendo leído por sus pares mientras son evaluados por el profesor de la cátedra respectiva. 

Los programas de escritura creativa crecen al ritmo de la industria editorial. En la base de datos del sitio web de la revista Poets & Writers hay 210 programas de escritura creativa. Uno de ellos es bilingüe, el de la Universidad de Texas en El Paso, que ofrece tanto el título de pregra­do como el MFA. Además, existen dos progra­mas de Máster en Estados Unidos de Escritura Creativa en Español, uno en la Universidad de Nueva York, el otro en la Universidad de Iowa. 

Nación Bilingüe

El programa de la Universidad de Iowa, Mas­ters of Fine Arts in Spanish Creative Writing, es el de más reciente creación, ya que abrió sus puertas a finales de 2011. En esa oportunidad, Mercedes Niño-Murcia, Directora del Departa­mento de Español y Portugués de la Universi­dad, dijo que “el español no es ya una lengua ex­tranjera (en los Estados Unidos). Es una lengua nacional, y este programa ayudará a muchos escritores bilingües a expresarse creativamente en ambos lenguajes”. 

Es la filosofîa que profesa el programa bilingüe de la Universidad de Texas en El Paso. En su página web, presentan a la región de El Paso­-Juárez como “el punto de encuentro de las Amé­ricas” y establecen como meta del Programa de Creación Literaria Bilingüe que se incluyan “las diversas tradiciones de las Américas como la base del desarrollo literario de nuestros estu­diantes”. 

Marcando diferencias con los otros dos, la Universidad de Nueva York hace del cosmopoli­tismo de la ciudad la principal carta de pre­sentación para el programa: en el sitio web del Máster se lee que escritores como “José Martí (Cuba), Gabriela Mistral (Chile), Federico García Lorca (España), Julia de Burgos (Puerto Rico), Francisco Ayala (España), Pedro Pietri (Puerto Rico), Manuel Ramos Otero (Puerto Rico), Ma­nuel Puig (Argentina) y Reinaldo Arenas (Cuba), entre otros, vivieron en Nueva York o pasaron allí largas temporadas”.

La diferencia no es poca cosa. Para muchos escritores, el silencio y la tranquilidad es clave para desarrollar su obra, y los campus de El Paso y Iowa City ofrecen muchas horas disponi­bles para dedicarle a la escritura. Como atracti­vo extra, Iowa City presenta la credencial de ser la única ciudad literaria de América, según la Unesco. Por otro lado, los escritores que nece­sitan el frenesí como estímulo, encontrarán en Nueva York la ciudad ideal para sus proyectos literarios. 

En lo académico, los programas ofrecen un perfil similar: dos años de duración, con énfasis el primer año en materias teóricas de análisis y técnicas de la creación literaria, un segundo año de muchos talleres y una tesis (incluida en el segundo año o programada para un tercero) que consiste en un proyecto literario de largo aliento. 

Nación inmigrante 

Poder vivir de lo que se escribe siempre ha sido un deseo y ambición de muchos escritores. Algunos lo logran. En el inmenso mercado literario actual, es muy difícil convertirse en un best seller, pero con la proliferación de los programas de escritura creativa, ya no solo se puede vivir de la literatura gracias a una obra reconocida y/o exitosa, sino también a una cáte­dra desde donde se puedan enseñar los arcanos de la creación y producción literaria.

Autores con títulos de MFA bajo el brazo encuentran en los programas de escritura creativa una importante opción de trabajo, en un proceso de retroalimentación, pues los propios programas se nutren de los egresados para enseñarle a las nuevas cohortes de escritores. 

Reconocimiento literario y oportunidad económica se unen en una fórmula que atrae no solo a escritores muy jóvenes o noveles sino también a autores con oficio. Los programas bilingües y en español son particularmente interesantes para escritores de América Latina y España porque no necesitan dominar la escritura en inglés para poder llevar adelante los cursos y obtener el título. 

El interés por el programa trasciende lo literario y se convierte en un camino de inmi­gración hacia Estados Unidos para escritores de todo el mundo. Dos años en Nueva York, Iowa City o El Paso pueden ser el comienzo de una carrera académica y de toda una vida en el país. 

La plantilla profesoral de los tres programas son un lujo para cualquier aspirante a escritor. Entre los autores que dan o han dado clases de escritura creativa en alguno de ellos, se encuen­tran Antonio Muñoz Molina, Sergio Chejfec, Diamela Eltit, Ana Merino, Roberto Ampuero, Horacio Castellanos Moya, entre otros. Varios de estos profesores-escritores tienen mucho tiempo viviendo en Estados Unidos, otros son más bien recién llegados, algunos pasan solo la temporada de clases, convirtiendo a los progra­mas en una especie de microcosmos del movi­miento migratorio latino hacia Estados Unidos. Además, por supuesto, están los profesores-­escritores latinos nacidos en el país que, como Daniel Chacón o Santiago Vaquera Vásquez, han construido sus obras a caballo entre el mundo de habla hispana y el anglosajón.

El crecimiento por venir 

En una entrevista que dio con motivo de haber sido investido como miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española, Víctor Fuentes señalaba que “no hay correlación entre los 40 millones de hispanohablantes y el prestigio literario y la difusión editorial” de los autores de habla hispana en el país. Tampoco la hay entre los cientos o miles de hispanohablan­tes que sueñan con ser escritores y el número de programas de escritura creativa en español. Sin ninguna duda, tres es un número muy escaso de programas. Pero es el inicio. Muchos departa­mentos de estudios literarios en español deben estar tentados o sopesando la idea de abrir programas de escritura creativa en el idioma o también bilingües. 

Recientemente, en su número de marzo de este año, la revista contratiempo divulgó una muestra de los trabajos de dos cursos de escri­tura creativa en español de los pregrados de las universidades De Paul y Northeastern del área de Chicago. El de De Paul, dictado por Bernardo Navia, tiene unos cinco años, el de Northeas­tern, a cargo de Raúl Dorantes, es un poco más reciente. Como esos, hay muchos cursos y talleres de escritura en español en todo Estados Unidos. La masa parece estar cerca de alcanzar el número crítico de estudiantes y profesores necesario para que las cátedras de diversas uni­versidades del país se amplíen y se conviertan en programas completos de escritura creativa en español, bien concediendo el título de Bachelor in Arts, bien el de MFA. 

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