Elizam Escobar, la independencia del espíritu

Esta reseña de una exposición del artista y activista puertorriqueño, Elizam Escobar, la escribí ya hace algunos años, pero hoy la obra de Escobar cobra nueva relevancia y por eso vuelvo a compartirla, con unas pequeñas ediciones a como salió publicada en el número 77 de la revista contratiempo.

Elizam Escobar, la independencia del espíritu

«Los puertorriqueños somos invisibles» fueron las primeras palabras de Elizam Escobar al dirigirse al público en la inauguración de su exposición Retros/Intros/Pectivas en el Institute of Puerto Rican Arts & Culture (IPRAC) de Chicago. Pero la de Elizam es una invisibilidad especial, producto de haber pasado 20 años en la cárcel por sus actividades en favor de la independencia de Puerto Rico. Desde ahí desarrolló el grueso de su obra, mientras peleaba con las autoridades penitenciarias para que lo dejaran pintar y haciendo de cada bosquejo la obra definitiva porque una vez que dejaba de trabajar en una pintura esta no podía permanecer en la celda.

Con esas obras y documentos extraídos de su expediente, Escobar creó una especie de visión panóptica de su paso por la prisión. Así, al recorrer las paredes de la sala uno no solo observa las hermosas obras de Elizam sino el inexorable paso del tiempo, referenciado a través de las fotos que se tomó junto a su hijo cada vez que el niño-adolescente-adulto lo visitaba. La obra de Escobar está hecha en un pulso contra las autoridades. Por eso vemos las fotos de su ficha de prisionero y las reseñas en prensa de su batalla por que lo dejaran pintar en prisión. Interesante poder leer una carta enviada a un periódico por una indignada estadounidense que cuestiona al sistema penitenciario por gastar el dinero de los contribuyentes en los materiales de pintura de Elizam y le recrimina a este que si de verdad quiere tanto a Puerto Rico por qué no ha gestionado su extradición a la isla. Ser y no ser, el dilema hamletiano de todo puertorriqueño está en las paredes de la obra de Escobar.

Smile, Forget Everything

La cárcel atraviesa todo el trabajo de Escobar. Con ironía, interviene los retratos de su ficha policial y los títula Smile, pero la dureza de la prisión se impone y los subtitula Forget Everything. Las pinturas de ese período tiene siempre el mismo punto de vista, el que su pequeña celda le permite. Para aquellos que hemos tenido la suerte de nunca haber tenido que vivir semejante experiencia, sus imágenes de la vida dentro de la celda adquieren un carácter onírico, casi surrealista.

En trabajos posteriores, la celda en sí misma se volvió el tema principal. Esculturas e instalaciones inspiradas en barrotes que de pronto desbordan los límites del espacio que cierran y se convierten en la vía de escape, como paradójica metáfora de la libertad.

El otro gran tema que aborda Escobar es su causa, la independencia de Puerto Rico. Retratos en distintos formatos de otros independentistas compañeros de lucha de Elizam, pero sobre todo una serie de diseños de estampillas celebrando hitos de la lucha independentista. La independencia de un país suele narrarse a través de batallas épicas, pero en el día a día solo se expresa en pequeños detalles que pasan desapercibidos para casi todos, excepto para aquellos que no pueden hablar de su propia independencia. Por eso, toda la transgresión, toda la rebeldía frente a un status quo que se considera injusto se expresa con una pequeña frase identificativa de una institución pero también de un sueño: Sello de la República de Puerto Rico.

Mucho del material que se exhibe estuvo a disposición de Elizam gracias a la recolección que las autoridades hicieron para alimentar los archivos de quienes consideraban subversivos y en el que estaban incluidos él y otros independentistas puertorriqueños. Escobar sabe que, a pesar del perdón presidencial que le permitió salir de la cárcel tras haber cumplido 20 de los 68 años a los que fue condenado, siempre estará en la mira, siempre será observado, pero se lo toma con humor y al ponerse a la orden para cualquier dato que se necesite para esta nota, dice con una gran sonrisa: «escríbele al FBI, ellos me dan el mensaje».

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