Microbiografías

-Ay, si te contara mi vida te daría para una novela—y yo que en ese momento me sentía tan página en blanco, tan lugar común, tan diosa inspiración perdóname por haberte negado, respondí con interés, ‘cuéntame que yo escribo’.

Grabé, escuché, pregunté, transcribí, escribí, rescribí, taché, taché, taché hasta que tuve la historia tal como quería contarla: hechos y personajes en perfecto diálogo, fluido y armónico, casual y causal a la vez; la atmósfera producto de la historia y no previa a ella; un desarrollo sin cabos sueltos ni con saltos injustificados; la primera frase ubica de inmediato en la trama y tiene buen gancho; el desenlace sorprendente pero sin trucos ni efectismos; cada palabra en su lugar preciso, no falta nada y, sobre todo, nada sobra. Contento y orgulloso le mostré el resultado.

-¿Qué es esto?

-Tu vida, tal como me la contaste.

-Pero, no es ni una cuartilla.

-Bueno, sí, no daba para novela.

Privacy settings