Paranoia

Él sufre de un muy común pero poco diagnosticado tipo de paranoia: delirio de detenimiento. Cree que todo el que se para delante de él lo hace con el fin de impedirle el paso, que todo el que está frente a él forma parte de una oscura conspiración cuyo fin es no dejarlo avanzar. Por eso su psiquiatra, uno de los pocos que trata este padecimiento, le prohibió manejar vehículos. Y aunque ello no es una cura para su mal y ni siquiera puede llamársele exactamente un tratamiento, al menos evita que otros ciudadanos sufran los ataques a punta de corneta que desde su carro él solía propinarles con la profunda convicción de que así pondría fin al empeño de la gente por mantenerlo detenido en el tráfico de la ciudad.

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