Propuesta de reingeniería para una organización terrorista

Excelentísimo Líder de los Mil Nombres,

Me permito dirigirle estas líneas porque pienso que la palabra escrita está en sintonía con las ideas y recomendaciones que intento trasmitirle al Frente Militar de Dios.

Como su Iluminadísima Eminencia bien sabe, he venido realizando con su Esclarecida Presencia y otros miembros del Frente unos ejercicios de prospectiva que me han permitido llegar a un diagnóstico de la situación actual y en especial del futuro de la organización.

Este diagnóstico se basa principalmente en el resultado del taller de misión-visión que realicé primero con su Esclarecedor Camino y los diez miembros del Comité Central del Frente, luego con los Guerreros de Dios. Tras hacer un análisis de contenido semicualitativo de las respuestas dadas a las dos simples preguntas: i-¿Cuál es la misión del Frente Militar de Dios? y ii-¿Cuál es la visión del Frente Militar de Dios?, he encontrado los siguientes resultados que, si su Palabra Última me lo permite, puedo catalogar de bastante concluyentes:

A- La misión de la organización está sumamente clara: Borrar de la faz de la Tierra a todos los no creyentes.

B- La visión de la organización sufre una clara escisión. La visión de su Infalible Ojo y la de los miembros del Comité Central del Frente, difiere profundamente de la visión de los Guerreros de Dios. Su Magnífica Figura y los miembros del Comité Central tienen muy claro y bien asimilado cómo será la sociedad cuando el Frente Militar de Dios alcance su objetivo. Los Guerreros de Dios, en cambio, no parecen comprender del todo la forma en que su rol encaja en el gran plan operativo de la organización. Me atrevo a sugerir que esto se debe a que la mayoría de ellos se habrán inmolado en nombre del Supremo en los próximos doce meses, y los que no lo hayan hecho será porque fallaron en el intento.

Esta diferencia de imágenes del futuro pudiera provocar una importante ruptura en el seno del Frente Militar de Dios. Esto, si su Serenísimo me permite la franqueza, es más probable aún porque los miembros del Comité Central del Frente tienen una expectativa de vida superior a los setenta y cinco (75) años y la edad promedio de los Guerreros de Dios cuando llevan a cabo su misión es de diecinueve (19) años.

Sería blasfemo pretender que un organigrama indique el camino a la Verdad, pero para que el Frente Militar de Dios sea una organización realmente sana deben existir líneas comunicantes claras entre los distintos niveles de la estructura organizacional.

Actualmente, la única vía conocida para pasar de los Guerreros al Comité es no conseguir los objetivos inmediatos. Lo digo refiriéndome en específico al caso de Número Tres. Número Tres es el único miembro del Comité Central del Frente que comenzó como miembro de los Guerreros de Dios. Ello pudo suceder gracias a que su plan para detonar una bomba atada a su cuerpo en un autobús de Metrópolis fue descubierto y abortado por las autoridades, con tiempo incluso para encarcelar a Número Tres, quien desde la prisión se convirtió en el vocero más conocido del Frente Militar de Dios y con ello, luego de su épico escape, se ganó su puesto en el Comité. El caso de Número Tres obliga a llegar a una conclusión que espero que su Comprensión Eterna pueda perdonarme: el Frente Militar de Dios premia el fracaso, ya que solo aquellos Guerreros que no logren cumplir con sus obligaciones podrán alcanzar posiciones de liderazgo y dirección en la organización.

Por si fuera poco, si bien desde el punto de vista personal el éxito como Guerrero de Dios representa un honor invaluable, desde el punto de vista organizacional el costo de ese éxito es impagable. Cada Guerrero exitoso tiene que ser remplazado de inmediato sin que el nuevo miembro pueda recibir alguna enseñanza o experiencia de parte de aquel a quien sustituye.

Entiendo que el juego es pecado, pero siendo usted Incorruptible me atrevo a hacerle una apuesta: Si repetimos el taller de misión-visión digamos que dentro de uno, dos y cinco años, los resultados serán los mismos, porque en las condiciones actuales del Frente Militar de Dios, el aprendizaje organizacional es imposible.

Esto es muy grave, pues tras la ausencia de aprendizaje organizacional llegan tanto la imposibilidad de alcanzar las metas de la organización como la incapacidad para hacer ajustes que la adecuen a los cambios en el entorno y a los nuevos retos que se le presenten. En una organización que no aprende, la visión termina volviéndose un garabato incomprensible mientras la misión se convierte en una actividad burocrática sin sentido.

Para que este sin sentido no se instale en la organización y la misma termine no impidiendo sino coadyuvando al avance imparable de los valores herejes en el mundo actual, quisiera proponerle a su Infinita Sabiduría un plan de reingeniería para el Frente Militar de Dios. El plan busca atajar los problemas de baja moral y falta de aprendizaje organizacional para que el Frente sea más efectivo en la lucha por alcanzar sus objetivos. Si su Temible Venganza me hace el honor, se lo hago llegar. Avíseme a través de los canales habituales.

Sinceramente,

Pete “el Drunker”

Privacy settings