
Después de tantos años fue muy poco lo que supieron decirse: “Estoy casado”, “ya no uso el cabello largo”, “trabajo para el gobierno”. Con nostalgia recordaron las cosas que compartieron en otra vida. Pronto el silencio volvió a instalarse entre ellos como lo hizo tras la graduación, el postgrado, el nuevo trabajo, la mudanza, el cónyuge, los hijos. Revisaron unos cuantos estatus más y en nombre de los recuerdos que sí les importaban, ambos, casi al mismo tiempo, hicieron clic en la opción de eliminar al otro de su lista de amigos.
