Los sueños de la paciente le parecieron tan interesantes que los incluyó en su libro sobre Simbolismo Junguiano. El libro fue un éxito entre colegas y especialistas, no tanto entre público en general, pero eso suele tener sin cuidado a los editores y escritores de libros sobre Simbolismo Junguiano. Del libro pasó a las conferencias, de las conferencias a los seminarios, de los seminarios a las cátedras, toda una cadena de logros impresionantes. Hasta que en un curso de Simbolismo Junguiano, un alumno no demasiado aventajado hizo la única pregunta que la exitosa catedrática no sabía contestar: “Y la paciente, ¿mejoró?”.
La catedrática, temerosa de que colegas y especialistas supieran que si bien conocía la interpretación exacta de los sueños de su paciente no la había podido curar, desanduvo el camino de las cátedras a los seminarios a las conferencias al libro a su pequeño consultorio por horas en la oficina de atención al estudiante de la universidad donde comenzó su ejercicio profesional. Allí, entre archivos y expedientes pudo leer que su paciente terminó referida a un especialista a quien más de una vez le había estrechado la mano en congresos y jornadas profesionales.
Contactó a su colega y conversó sobre la paciente. Entonces supo que le había dado el alta un par de años atrás. Por fin, la paciente había logrado aceptar que no recordaba lo que soñaba y así desapareció por completo el extraño síndrome que la obligaba a inventar sus sueños para sentirse poseedora de una personalidad más interesante.
Tras semejante descubrimiento, la catedrática fue incapaz de regresar a sus clases o de asistir de nuevo a congresos y jornadas profesionales. Lo que sí suele hacer es revisar los índices de citas para ver si su libro sobre Simbolismo Junguiano sigue siendo referencia para otros colegas e investigadores. Diez años después de su publicación, mantiene un promedio de quince citas por mes. “Todavía soy importante” murmuró antes de recibir a su próximo paciente en la clínica comunitaria donde trabaja desde que renunció a su cátedra.
