
Cuando se anuncia la llegada de un huracán, en Miami hay dos tipos de personas: las que detienen sus asuntos para atenderlos después de que pase la tormenta y las que intentan finiquitarlos antes de que los primeros vientos azoten la costa. El Comanche es de los segundos, porque el Comanche es en sí mismo un huracán y él lo sabe, por eso intenta resolver cada cosa pendiente antes de que su temperamento alcance categoría 3, 4 o 5 en la escala Saffir-Simpson.
El escritor de Miami, Pedro Medina León, nos regala en Americana (Sudaquia Editores, 2019) una nueva aventura del Comanche, un Comanche que cambió su ambiente más natural de Miami Beach por el de la calle 8. Pero el Comanche es el Comanche y su intención de dedicarse al telemercadeo más temprano que tarde lo pondrá ante un nuevo caso, uno en el que tiene mucho interés pues su propia paga, el dinero que se ganó sufriendo cada llamada y pariendo cada venta, es lo que está en juego.
Medina León da un paso más en su proyecto de hacer una gran enciclopedia de Miami a través del noir; el del Miami histórico, retratado en sus crónicas reunidas en Tour; el de la Miami de ficción, donde el Comanche es piedra angular con su manejo de los latin bajos fondos; y el del Miami apócrifo, donde realidad y ficción se mezclan y las crónicas de Miami están publicadas en una revista clandestina que lee el Comanche. Todo ello narrado dando cuenta del Spanglish de Miami, en el que están presentes todos y cada uno de los acentos de Latinoamérica en permanente code-switching.
El Miami del Comanche se enriquece con los nuevos personajes que lo rodean en Americana. Por un lado, su nuevo interés romántico no es del mundo de los bares y callejones de South Beach, sino del trabajo nueve a cinco sin mucho tiempo para irse de fiesta porque hay que lavar ropa para tener qué ponerse en la jornada del día siguiente. Por el otro, la presencia de los wannabe magnates, que tienen un impresionante tren de vida financiado con fondos provenientes de algún país suramericano mientras le roban comisiones de ventas a sus empleados. El Comanche se gana una nueva pareja y un nuevo enemigo, y su distanciamiento de la vida de detective privado continúa haciéndolo en trayectoria de espiral, por lo que más temprano que tarde volverá de ese retiro que nunca ha podido consumar del todo.
Mientras el huracán Andrea se acerca a Miami y el huracán Comanche se mueve más y más rápido, en Americana Pedro Medina León pone otra piedra en ese Miami Noir en Spanglish que está construyendo.
