Barataria

Esto es Fan Fiction: Un cuento corto sobre las inesperadas consecuencias del gobierno de Sancho Panza en la ínsula de Barataria.

Se marchó fiel escudero, pero quedó su obra recogida en Las constituciones del gran gobernador Sancho Panza, fuente de jurisprudencia y sobre todo de inspiración, que no solo jueces sino también ciudadanos acudían a las constituciones para aplicar lógica y razonamientos a los más variados casos, problemas, situaciones y dilemas.

El uso extendido de las constituciones hizo que el buen gobierno pareciera destinado a convertirse en actividad de dominio público, pero también trajo consigo una disconformidad con la que nadie supo cómo lidiar. Si el menos noble de los linajes fue capaz de producir al más sabio de los gobernantes, la sucesión como derecho y norma no tenía sustento alguno.

El Duque intentó que su hijo, sucesor y heredero, estudiara y dominara las constituciones, pero a falta de incentivos el próximo Duque nunca puso mayor empeño en la tarea. Al momento del “ha muerto el Duque, viva el Duque”, nadie en toda la comarca quería que el Duque asumiera su investidura, dado que en el ducado había no menos de cinco honorables ciudadanos y por lo menos quince villanos que mostraban pública y notoriamente mejor desempeño en el ejercicio del buen gobierno.

Sin embargo, el Duque no estaba dispuesto a aceptar disidencias, ni siquiera dudas. Desconfiando de todos, incluso de su entorno más íntimo, salió en busca de otros nobles y hasta del Rey, y los encontró más que dispuestos no solo a ayudarlo a consolidar su posición sino a evitar que el contenido y práctica de las constituciones se extendiera en tiempo y geografía. La represión fue tan cruenta que no fue necesario mantenerla por muchos días. El silencio y la sumisión quedaron como única evidencia del intento de rebelarse contra el orden universal.

El Duque gobernó los años suficientes para que a su muerte nadie recordara que una vez el buen gobierno estuvo a punto de convertirse en costumbre. Y la idea de un villano ocupando el lugar reservado a la nobleza se volvió jocosa aventura de libros de caballería.

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